Modelos para reclamar en caso de «reintegro de prestaciones indebidamente percibidas»

En los últimos meses, centenares de personas están recibiendo Ordenes Forales de «reintegro de prestaciones indebidamente percibidas», en las que la Diputación Foral les reclama la devolución de cantidades que en su día recibieron en concepto de Renta Básica o Renta de Garantía de Ingresos, pero que en principio no les correspondían por haber tenido ingresos por trabajo u otros durante esos periodos.

En la inmensa mayoría de los casos esos “cobros indebidos” se han producido por culpa de la propia Diputación, pues aunque cada vez que empezamos a trabajar hayamos avisado a nuestra trabajadora social y hayamos aportado copia del contrato y de las nóminas, los Servicios Sociales de Base y las diputaciones acumulan un retraso de varios meses en actualizar esa información e incorporarla a los expedientes. Por poner un ejemplo, esta misma semana se pasó por la oficina de Argilan una persona que comenzó a trabajar en febrero de 2010 y lo comunicó a la trabajadora social, pero la Diputación no realizó el nuevo cálculo de la RGI hasta noviembre de 2010, por lo que habría estado generando “cobros indebidos” durante  esos diez meses. Además, al parecer en los últimos meses la Diputación Foral de Bizkaia ha estado revisando uno a uno todos los expedientes para comprobar si durante los últimos cuatro años —que es el plazo máximo con el que cuenta la Diputación para reclamar estas cantidades— se ha producido algún cobro indebido, de manera que a mucha gente se le están reclamando cantidades que ya en su día avisó que debían habérseles descontado de la RGI pero por la propia incompetencia de la Diputación hasta entonces no les habían reclamado.

En principio, estas reclamaciones por «reintegro de prestaciones indebidamente percibidas» son correctas y están contempladas en el Decreto 147/2010 que regula la RGI, y por tanto estaríamos obligados/as a devolverlas, aunque teniendo siempre presentes dos cosas:

1)   Cuando los ingresos por trabajo superan una cierta cantidad mensual —en torno a los 900 euros para una persona sola, por ejemplo— los “cobros indebidos” de ese mes serían equivalentes al total de la RGI que se haya cobrado ese mes; pero si la cantidad es menor, habría que aplicar los «estímulos al empleo» de forma que sólo nos pueden reclamar parte, y no todo, lo que percibimos ese mes en concepto de RGI —este cálculo suele ser un poco complicado, en caso de duda lo mejor sería que os pasaseis directamente por la oficina de Argilan, los miércoles de 17:30 a 19:30 en c/General Concha nº 12 1º izda., de Bilbao, en el sindicato ESK—. Para saber si lo han hecho bien es imprescindible conocer con detalle los meses y cantidades a las que se refieren esos cobros indebidos que nos reclaman. La Diputación está obligada a facilitar esa información, pero en caso de que no lo hagan habría que solicitarlo directamente en la ventanilla de Diputación (en el Servicio de Lucha contra la Exclusión social, calle Nicolás Alkorta nº4 de Bilbao), aquí tenéis un modelo para hacer esta solicitud de información.

2)   El Decreto 147/2010 lo único que dice es que, para practicar la devolución de esos “cobros indebidos”, la Diputación podrá descontar hasta un máximo del 30% de la RGI que se viene percibiendo, pero en ningún momento dice que obligatoriamente deba descontarse siempre dicha cantidad, ni el periodo de tiempo en el que debe devolverse ese dinero, y de hecho el cómo y en cuánto tiempo se va a efectuar esa devolución puede ser negociado con la Diputación, bien directamente, bien a través de las trabajadoras sociales. Aquí tenéis un ejemplo o modelo para reclamar que se cambien los plazos y cantidades mensuales para practicar esa devolución.

3) En caso de que la persona a la que se le reclaman “cobros indebidos” ya no esté percibiendo la RGI, el tema pasa directamente a la Hacienda Foral, con la cual a partir de ese momento esa persona tendrá una deuda por la cantidad total a la que asciendan esos cobros indebidos, y que normalmente la Hacienda Foral se irá cobrando durante los años posteriores a través de la declaración del IRPF —por ejemplo, si la declaración de la renta resultara a devolver, la Hacienda Foral iría descontando de esas devoluciones la cantidad que se le adeudaba por los “cobros indebidos” —.

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